El profesor de Derecho Constitucional, Rafael Bustos, firma un interesante artículo en El País (8 de julio de 2021), en el que apuesta por un debate constituyente que cree un escenario aceptable por todas las partes. Concluye que “la crisis territorial ha durado ya demasiado” y “debe afrontarse respetando las diferentes formas de entender España”.

Sustenta su argumentación Bustos en la idea de entender España, entendiendo “identidad” como  la pertenencia a un grupo distinto. Señala que en “el caso territorial se vinculan a motivos de Indole histórica, cultural, lingüística, social, económica o, incluso, geográfica”. Con esta base, considera que hay tres formas de entender España. 

1) El sentimiento de pertenencia es el rasgo esencial definidor. Por ejemplo, apunta, “un independentista no niega la idea de España. Simplemente no se considera parte de ella”. En su opinión, el modelo territorial que resulta de este modelo solo puede adoptar dos formas: un Estado unitario con descentralización administrativa o un Estado federal “con absoluta paridad entre sus territorios e igualdad en los derechos de sus ciudadanos”.

2) Como el caso anterior pero cuestionando su exclusividad. Es decir, se podría ser simultáneamente catalán y español “sin que las identidades sean mutuamente excluyentes”. La organización territorial sería la confederación o el federalismo asimétrico “donde las diferencias identitarias se reflejan en los poderes asignados a los territorios en función de la intensidad de los sentimientos de pertenencia particulares”.

3) Prescinde de la idea de identidad. Los sentimientos quedan en la vida privada de la ciudadanía. El modelo territorial coincidiría con el Estado centralizado o “un Estado federal con igualdad de derechos entre territorios y ciudadanos”. Apunta el autor que “en esta versión el federalismo asimétrico es la opción, pero sin cuestionar la igualdad de derechos de todos los ciudadanos”.

Considera Bustos que estas tres formas “de entender España” se encuentran en todo el país y en unos partidos políticos que no son homogéneos internamente, dicho lo cual extrae consecuencias para afrontar “el llamado diálogo territorial”. Esto es, “el diálogo exige reconocer al otro”, lo cual implicaría que no pueden oponerse líneas rojas excluyentes y que “hablar de diálogo territorial implica hablar (o estar dispuestos a hablar) de reforma constitucional.

 

El País, 8 de julio de 2021.

 

https://elpais.com/opinion/2021-07-08/formas-de-entender-espana-dialogo-y-reforma.html