La propuesta de cambio en un sentido federal exige fortalecer el proyecto común de España, especialmente en un momento como el actual, en el que se intensifica la globalización y la necesidad de fortalecer el proceso de integración europeo.

El federalismo que proponemos es el de la unidad en la pluralidad, el de la fraternidad y la solidaridad y no el de la disgregación insolidaria.

Los logros alcanzados por el Estado de las autonomías deben servirnos como argumento para impulsar una profundización de este hacia un modelo decididamente federal.

España es, en la actualidad, un país fuertemente descentralizado, con garantías constitucionales de autonomía y protección de las culturas minoritarias. Ello ha hecho que, desde una perspectiva comparada de la economía o la ciencia política, el caso español se suela contemplar como uno de los modelos o manifestaciones actuales de federalismo. En esa dirección, cuestiones como el reparto de competencias o el sistema de financiación son similares (y en algunos casos, más “autonomistas”) a los modelos existentes en países nominalmente federales. Sin embargo, el argumento de que España “ya es casi un Estado federal” se ha utilizado para negar la necesidad de cualquier reforma, y se ha sostenido que las llamadas “reformas de fortalecimiento federal” no serían sino una recompensa o concesión indebida al nacionalismo periférico que estimularía las tendencias a la independencia y la ruptura.

Alemania y Estados Unidos tienen un sistema Federal.

Hay que recordar a quienes piensan que el federalismo es un paso más hacia la independencia que existen en el mundo múltiples ejemplos de Estados, como Alemania o Estados Unidos, en los cuales el mantenimiento de un sistema federal no implica en absoluto peligro alguno para su unidad territorial.

Un sistema federal no es la recentralización de competencias.

A quienes creen que la propuesta federal es un pretexto para la recentralización, hay que explicarles que la opción federal se enmarca en un escenario global e integrador, en el que el federalismo propone complementar la descentralización con la cooperación y la coordinación racionales, garantizando paralelamente el respeto a la diversidad de los territorios y la igualdad básica de todos los ciudadanos. En todo caso, la discusión no debe basarse en cuestiones nominalistas sobre cómo llamar al modelo español, más allá de su configuración jurídica actual, que ciertamente no considera a la España autonómica hoy como un sistema federal.