El jurista y articulista barcelonés, Frances de Carreras, destaca en “El Confidencial” que “en España el término federalismo ha sido mal entendido o, cuando menos, el significado que se le ha dado es contrario al que se utiliza en el resto del mundo”, un término que, asegura, también ha sido mal entendido por el nacionalismo catalán. 

En el artículo, titulado “¿El Estado federal puede resolver el llamado problema catalán?”, de Carreras expone dos razones:

En primer lugar, porque la I República Federal Española fue “un desastre sin paliativos” y el término “federal” se identifica con aquellos once meses de 1873. De hecho el término “federal” desapareció de la Constitución republicana de 1931 y en la Constitución actual, a pesar de que la organización territorial en ambos casos tienen mucho que ver.

En segundo lugar, “en España federalismo se ha equiparado a desunión, a fractura interna, a quiebra y separatismo, cuando en el resto del mundo federalismo se interpreta en sentido contrario: federalismo equivale a unión”, explica el autor. Como ejemplo sencillo, recuerda que en la guerra civil norteamericana a las tropas unionistas se las calificaba como “federales” y a los separatistas del sur, “confederales”. De igual modo, apunta Frances de Carreras, en la Europa actual, los partidarios de una Europa unida son considerados “federalistas” en oposición a los “euroescépticos”.

Es en este contexto en el que el autor asegura que el nacionalismo catalán entiende el concepto federalista como el resto del mundo (recordemos, unidad) y “por eso lo ha rechazado desde sus comienzos”. Como argumento sólido se refiere a un libro de Lluís Duran i Ventosa, Regionalisme i Federalisme (1905), “un alegato contra el federalismo” de Pi Margall, tradición antifederalista que ha llegado hasta Jordi Pujol.

Tras adentrarse en esa argumentación también recuerda el articulista que las izquierdas catalanas confunden federalismo con confederalismo, “según el cual el sujeto de la soberanía es Cataluña, que invita a los demás pueblos de España a vincularse entre sí mediante un tratado internacional”. Algo que califica de “engendro sin sentido alguno en el mundo de hoy”.

Otro factor relevante a juicio de Carreras es que “el actual Estado de las autonomías ya es un Estado Federal”, al desarrollarse el título VIII de la Constitución en los pactos PSOE-PP de 1992 y al igualarse “sustancialmente” las competencias entre las comunidades en 2001.

Proclama el autor que son necesarias reformas para perfeccionar el sistema, pero “no es preciso un cambio constitucional para que la organización territorial sea federal, ya que éste ha sido posible dentro del marco de la Constitución”.

Concluye el articulista que “la reforma del Estado de las autonomías en un sentido federal puede, y seguramente debe, llevarse a cabo. Pero no servirá para resolver el problema catalán, servirá simplemente para que el Estado funcione mejor”.

El Confidencial. 27 de junio de 2021